Day: August 11, 2020

Dilema ambiental: ¿Por qué no hacemos algo para frenarlo?Dilema ambiental: ¿Por qué no hacemos algo para frenarlo?

Desde que nacemos todos y cualquier organismo tiene la gran capacidad de transformar y cambiar su ambiente y espacio. Esta capacidad varía en gran medida entre diferentes especies, dependiendo de múltiples factores que intervienen como el tamaño, su distribución, la variedad, reproducción y metabolismo, etc.

En la mayoría, el impacto de su desarrollo se restringe a escalas espaciales y temporales relativamente pequeñas. Sin embargo, hay especies ampliamente distribuidas y capaces de transformar grandes extensiones de terreno.

Desde los comienzos, el hombre ha tenido la capacidad de transformar su ambiente a escalas muy encima de cualquier otro organismo del planeta. Inicialmente con herramientas como el fuego, fue un ser capaz de modificar más allá de su entorno habitual o inmediato.

Conforme fue desarrollándose, el impacto que causaba a su alrededor era y sigue siendo considerablemente grande. El desarrollo de la agricultura les permitió expandir su actividad tanto comercial asimismo como productiva, transformando regiones completas. Luego con la revolución industrial, el hombre logró un desarrollo tecnológico en gran escala que, gracias a el impacto que creamos resultó colocada en daños de magnitudes globales.

No fue tan sólo cuando el hombre recientemente se dio cuenta y comenzó a preocuparse por ello, sobre aquel impacto de sus transformaciones en el ambiente. Se dio cuenta de que pensar que su vida y su mundo iban a estar mejor con más innovaciones de este aspecto en particular. Claro, con el pensamiento de beneficiosos propios sin observar su alrededor. Destruyendo cada vez más lo que lo mantenía con vida…

Desde comienzos en la historia existía la percepción de que la naturaleza no sólo era capaz de absorber cualquier tipo de cambio y perturbación la cual le hacíamos exponer, sino además se constituía en el antagonista, que por defecto queríamos acabar completamente. Transformar a la naturaleza y doblegarla por caprichos del hombre hacía convertirlo en una fuente de desarrollo económico.

Sin embargo, poco a poco nos hemos dado cuenta que hay un límite en la capacidad que tiene la naturaleza para absorber dichos cambios. La desaparición de especies ha sido una de las primeras evidencias respecto a esto.

Así también se consideran las transformaciones del ambiente que ocurren en sitios muy localizados, pero tan ampliamente distribuidos que constituyen un cambio a nivel global. Los cambios en el uso del suelo, la pérdida de la biodiversidad y la erosión de los suelos.

Otra evidencia clara que nos permite apreciar el impacto de nuestro registro de actividades sobre la naturaleza, es tristemente la incapacidad para resolver problemas ambientales. Estos al contrario de querer resolver se empeora al pasar los días.

“La raíz del problema radica en que estamos alterando los procesos que mantienen el sistema de soporte de la vida del planeta y con ello estamos reduciendo su capacidad para mantener a los seres humanos. En otras palabras, la economía de la humanidad descansa en diversos servicios que otorgan gratuitamente los ecosistemas naturales, los cuales estamos desmantelando sin ninguna consideración.”

Ehrlich y Ehrlich 1991

Además de que contaminando fuentes primordiales de vida humana, como el uso ineficiente que le damos al agua, contaminación con la misma; el flujo de aire del planeta, nuestros compañeros de vida, espacios u entorno, entre otros importantes.

“Es importante recalcar que los servicios ecosistémicos son importantes, entre otros aspectos, porque operan a gran escala; la tecnología no los puede reemplazar; se deterioran como resultado de la acción humana y de manera global; requieren de un gran número de especies para operar y, además, los servicios que se pierden por el daño de los ecosistemas que son más valiosos que las ganancias que se obtiene mediante las actividades que los alteran.”

Daily et al. 1997

Entonces… si los ecosistemas naturales constituyen el sistema de soporte de la vida misma del planeta, y es precisamente su acelerada degradación lo que está generando la rigurosa crisis ambiental en la que nos encontramos rodeados.

¿Por qué no hacer algo para frenarla?

Se vuelve indispensable la acción de frenar el detrimento de los ecosistemas de la naturaleza, la restauración de los ecosistemas ya deteriorados anteriormente y diseñar, construir y elaborar un sistema productivo que emita lo mejor posible a los ecosistemas naturales. Lo más rápido posible. Porque muy pronto no habrá manera o difícilmente podremos arreglar lo que hemos causado a medida que pasan los años….